UNA NUEVA E INEVITABLE MEDICINA, LA ILUSIÓN

Una de las afecciones de la palabra ilusión es la esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo. La esperanza es el estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos. Pues pongamos nuestro ánimo de forma que aquello que deseemos, que además nos parece especialmente atractivo, se vuelva posible. La esperanza es el sueño de los que están despiertos.

El uno de junio de este mismo año escuche una frase a Luis Galindo, todo un descubrimiento para mí, que creo que he utilizado cientos de veces. Decía Luis Galindo que la resignación es un suicidio cotidiano. Nos ponía de manifiesto que desde el momento que nos resignamos morimos un poco cada día. Y ante ello sólo hay una medicina, ilusionarse.

Nada en este mundo tiene tanta fuerza como la voluntad humana. Pero tanta fuerza y poder tiene para construir como para destruir, alguien diría que para destruir tiene más. Ya he dicho anteriormente que la inestabilidad ha venido para quedarse. Recordemos que por inestabilidad nos referimos a esa situación en la que la velocidad de los cambios nos produce vértigo. Pues ante la inestabilidad a nos resignamos o nos ilusionamos.

Yo opto por ilusionarse, es que no hay otra alternativa. Hay que hacer cosas y conseguir que se hagan cosas con pasión, imaginación y persistencia. Y si fracasamos lo volvemos a intentar.

“El peor de todos los pasos es el primero.

Cuando estamos listos para una decisión importante, todas las fuerzas se concentran para evitar que sigamos adelante.

Ya estamos acostumbrados a esto. Es una vieja ley de la física: romper la inercia es difícil. Como no podemos cambiar la física, concentremos la energía extra y a si conseguiremos dar el primer paso. Después el camino mismo ayuda”

Paulo Coelho

Es duro fracasar en algo, pero es mucho más duro no haberlo intentado. El proceso necesita una enorme dosis de ilusión. Nada ni nadie puede provocar que nos resignemos. El día que lo hagamos empezaremos a morir.

Ahora, una vez que nos hemos tomado la pastilla de la ilusión, sólo debemos gobernar la inestabilidad.