LA NUEVA REALIDAD, LA INESTABILIDAD

Según el diccionario de la Real Academia de la Legua, INESTABILIDAD es la falta de estabilidad. O lo que es lo mismo la ausencia de la cualidad de estable. Estable es aquello que se mantiene sin peligro de cambiar, caer o desaparecer. A la acción y al efecto de cambiar le llamamos cambio. ¿Recuerda alguien que algo no haya cambiado jamás? ¿Cambian las rocas y los paisajes? ¿Cambian las personas?

Nunca en la historia de la humanidad ha habido estabilidad, todo ha sido siempre un cambio constante. No creo que nadie pueda decir que desafortunadamente ha sido un cambio constante. Como ser humano individual, igual nuestros mejores momentos ya han pasado. Ya no tenemos el tono físico de cuando teníamos veinte años y a algunos ya nos quedan pocas señales de que nuestra cabellera ha sido maravillosamente densa. Hemos cambiado y es maravillosa la transformación que ha experimentado la humanidad. El cambio es inevitable y sus consecuencias maravillosas.

Si lo anterior es cierto, ¿por qué vivimos tiempos de angustia? Siempre hemos escuchado que las crisis generan oportunidades. ¿Por qué no nos alegramos de vivir la que nos ha tocado? La respuesta es sencilla: estamos acostumbrados al cambio, pero más lento por favor. La velocidad con la que se producen los cambios en los últimos tiempos nos produce vértigo, nos desborda y nos paraliza. El problema, si es que lo hay, no es lo que sucede sino la escasas ganas que tenemos de asumirlo. Llevábamos un largo periodo de cambios a velocidad asumible, a los que llamábamos estabilidad, y eso se ha acabado.

El treinta de noviembre de dos mil seis, algunos años antes de la madre de todas las crisis, asistí en Madrid a una conferencia de Tom Peters. Allí dijo lo siguiente: ”Desde 1970 a finales del siglo XX se ha producido una reducción del 98,50% en las necesidades de mano de obra de cuello azul, en los trabajos de descarga de un barco maderero. Y todo por el hecho de que ocurrió algo llamado containerización”. ¿Alguien quiere volver a utilizar 540 hombres/día para ese trabajo?

Lo que ha cambiado es la velocidad y sólo tenemos una alternativa: adaptarnos. Hasta ahora hemos acumulado grasa en nuestros vientres, en nuestras caderas y nuestros cerebros. Hemos buscado culpables a los nuevos tiempos en los que tanto sufrimos, y nos hemos distraído con divertimentos absurdos: la TV. Yo no sé si nuestros gobernantes son tontos, no sé si los que aspiran a ser gobernantes son más listos. Pero sí sé que ninguno de ellos nos va a sacar de la zozobra en la que nos hemos instalado. Cada uno de nosotros tenemos la solución. Si nosotros no hacemos nada por nosotros mismos, ¿quién lo va a hacer? ¿Zapatero, Rajoy, Rubalcaba, Obama, Sarkozy, Merkel…?

¿Es así la vida?

La vida es cambio permanente. Ustedes deciden si quieren ser actores o espectadores. Ya saben, los actores actúan. El espectador es aquel que mira mientras en su vientre, en su cadera y en su cerebro se acumula grasa.

 La vida es esto. ¿Verdad que apetece embarcarse?

Benjamín Franklin decía que la pereza viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla.